Consejos de expertos

Conversando con nuestro experto: todo lo que necesitas saber sobre coleccionar bronce del Antiguo Egipto

Escrito por Peter Reynaers | 16 de octubre de 2018

En nuestras conversaciones con expertos le pasamos metafóricamente la pluma a uno de nuestros expertos para tratar un tema de su área de conocimientos. En esta edición, el experto en arqueología Peter Reynaers explica qué deberían mirar los nuevos coleccionistas cuando busquen estatuillas egipcias de bronce, ilustrándolo con piezas de nuestras subastas y de la subasta exclusiva de comerciantes IADAA.

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1. Casi cualquiera puede tener una figura de bronce del Antiguo Egipto

No tienes que ser rico para poder permitirte una estatuilla de las antiguas tierras de los faraones, pues puedes encontrar algo bueno por tan poco como 500 €. Las piezas de bronce más grandes suelen tener precios más altos, que pueden rondar entre los 1000 € y 3000 €. Los precios más bajos son normalmente para piezas hechas en el Periodo Tardío, que están disponibles en grandes cantidades. La clave está en comprar lo mejor que tu presupuesto te permita.  

Esta pequeña cabeza de bronce de una estatuilla que representa al Dios de la Sabiduría y la Escritura, Thot, está actualmente en nuestra subasta, con un valor estimado de entre 650 € y 850 €. Esto muestra que, incluso un coleccionista joven o principiante puede permitirse tener una pieza genuina de arte del Antiguo Egipto.

2. Siente el frío y la calidez de tus piezas de bronce

La mejor manera de ver si hay parches de plástico o tipo resina de restauraciones, es besando tus figuras. Lo has leído bien; la mejor manera es besándolas, tocándolas con los labios. Con las manos o con los labios se puede notar si hay tales restauraciones, pues el metal estará frío y las restauraciones se notarán más calientes en cualquier parte del cuerpo sensible al calor.

3. Cuanto mejor sea el artista, mayor será el precio

La fundición de bronce llegó a Egipto después de que la hubieran ido desarrollando las gentes de Mesopotamia, y especialmente los sumerios. La llegada fue posible a través de las rutas comerciales que conectaban los pueblos antiguos. Inmediatamente después de haber importado la técnica a Egipto, las estatuas se volvieron más sofisticadas. Anteriormente se hacían principalmente de piedra o arcilla. El apogeo del bronce en Egipto llegó con el Renacimiento Saíta, en el siglo VII a. C. Más tarde, con el dominio griego sobre Egipto, la fundición de bronce pasó a hacerse en masa y la calidad y destreza decayeron.

Esta pieza muestra todas las características de una buena obra de arte egipcia como la que a todos nos gusta en la actualidad: la forma de momia de la deidad, el emblema de la realeza en sus manos, la corona con el tocado de plumas y la cobra al frente de la corona. Encontrada a principios del siglo pasado, ahora está a subasta este mes en Catawiki, para encontrar un nuevo dueño que la cuide.

4. Inventado en tiempos antiguos, aún utilizado hoy

El material, una aleación de cobre y estaño, se vio como el mejor metal para hacer una estatua. Esto se debe a que permanece en estado líquido por más tiempo que el cobre puro, con lo que al final resulta más resistente. El procedimiento a la cera perdida empleado sigue siendo la mejor manera de hacer estatuas en la actualidad. Se hace un modelo en cera que se coloca en una carcasa con yeso y se expone al calor para derretir la cera. El hueco resultante se rellena con metal fundido –bronce– y, cuando se ha enfriado, la estatua se saca de la carcasa, que se rompe con un martillo. Es algo excepcional darse cuenta del hecho de que los artistas modernos siguen usando este mismo método. A veces las piezas de bronce también se revestían con oro o plata para imitar las joyas o el cabello de alguien.


Esta figura de bronce, actualmente incluida en nuestra subasta exclusiva, representa al toro Apis. Con una estimación de entre 2000 € -2800 €, es una ganga para cualquier coleccionista serio por su sólido origen en la colección Dampierre, formada en los años 1920.

5. Los gatitos triunfan, no solamente en las redes sociales

La mayor parte de piezas de bronce representan deidades y se empleaban para adorarlas en templos y casas particulares. La mayoría de ellas se colocaban en una tumba para ofrecer protección divina. Principalmente se representaba a la diosa Isis por su papel como esposa de Osiris, como madre divina que proporcionaba protección a los hogares y también porque era conocida por ser una maga.

Junto a estas representaciones celestiales había un montón de gatos. Eran símbolos de Bastet (o Bast), el gato-diosa de la guerra y protectora frente a todos los tipos de males, como enfermedades contagiosas y espíritus malignos. Pero no olvidemos que los gatos en Egipto eran especialmente apreciados como mascotas debido a su carácter y por su papel en el control de plagas, matando ratones y otras alimañas.


Una bonita cabeza de bronce de una estatuilla de un gato egipcio, Esta pieza se ofreció hace un tiempo en una de nuestras subastas.

6. El tamaño importa

La mayoría de bronces egipcios son pequeños (5-6 cm), pero existen piezas más grandes y están sumamente buscadas. Las piezas más grandes se consideran más caras porque es más inusual que hayan sobrevivido al paso del tiempo. Es sobre todo así, ya que el material en sí se vuelve más frágil con los años. Por lo tanto, siempre debes tratar tus piezas arqueológicas de bronce con cuidado, pues son tan frágiles como el cristal.

7. La procedencia es clave

Presta atención a cuándo y dónde se recuperó por primera vez una pieza. El estado Egipcio moderno prohibió todo el comercio de arte antiguo a partir de 1983. Es la fecha en la que la tienda del Museo Egipcio dejó de vender arte antiguo genuino y a partir de la que ya no se pueden retirar artefactos antiguos de las fronteras de Egipto. Si una pieza tiene un buen origen, el valor permanecerá siempre alto y será de interés para futuras generaciones de coleccionistas.


Esta Isis de bronce se vendió recientemente en Catawiki por 14 500 €. Un precio muy bueno teniendo en cuenta su pequeño tamaño. Pero aquí fue importante la procedencia: venía de la colección de Gustave Jequier (1868-1946). Antes en la colección Billy Jamieson, 2009 (1954.2011), un importante coleccionista estadounidense que la puso en venta en Catawiki.

8. Cuidado con la enfermedad del bronce

Cuando se compra una pieza de bronce antigua, hay que estar al tanto para detectar cualquier tipo de enfermedad que esté atacando al metal. Esta forma de deterioro, aunque inusual, puede arruinar cualquier obra de arte. Se manifiesta como un verdín como polvo en la superficie del metal, formando parches. Es difícil y costoso de tratar, y puede afectar también a otras piezas de la colección.

9. Las falsificaciones se reconocen fácilmente

A lo largo de los siglos siempre ha habido una alta demanda de antigüedades egipcias, y por ello han existido naturalmente falsificaciones. Una forma de detectarlas es mirando los laterales de la pieza. En la Antigüedad se fundía de una pieza, de modo que una pieza antigua debería ser enteriza. Las falsificaciones modernas utilizan moldes de fundición hechos a partir de diferentes piezas, algo que da como resultado líneas y zonas irregulares. Deberías fijarte también en la pátina, pues la de los bronces antiguos es natural y no artificial. Una pátina artificial da un tono verde uniforme y más vivo, mientras que las piezas antiguas tienen generalmente una pátina más irregular que va de verde oscuro a verde claro con zonas más claras u oscuras. A veces el cobre sangra a través de esta pátina, lo que resulta en un color rojo llamado cuprita.


Una fina figurita de bronce del dios Harpócrates o incluso Horus de niño, muestran claramente el bronce y la pátina que se puede esperar en las piezas de bronce del Antiguo Egipto, incluida la coloración roja que viene de la cuprita que hay en el bronce. A menudo es un signo de calidad y autenticidad. Esta pieza se vendió en una de nuestras subastas pasadas.

10. ¡Visitas las grandes colecciones y aprende!

Muchas piezas de bronce así de bonitas están en museos del mundo, como son el Louvre de París o el Museo Británico de Londres. Aun estando protegidas por un cristal, podrás ver y aprender mucho, incluso sin tocarlas. En estas colecciones de bronce puedes encontrar esculturas de los principales dioses de Egipto: Amón, Horus, Isis, Osiris, Thoth y Anubis, pero también impresionantes ejemplares de estatuas o estatuillas de gatos, ratones, peces y toros. Estas piezas tienen una calidad atemporal que inspira hoy a muchos coleccionistas y amantes del arte.

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